Nadie triunfa sin esfuerzo

Nadie triunfa sin esfuerzo

¿Cuántas veces hemos dicho «empiezo la próxima semana»? ¿Cuántas veces hemos dejado proyectos importantes para después? ¿Cuántas veces hemos fantaseado con la idea de que el éxito es fácil de conseguir? Comprar un billete de lotería ganador, tener una idea verdaderamente genial, ser el heredero universal de una gran fortuna o volverse millonario y famoso de la noche a la mañana son situaciones muy poco probables y a la vez deseadas, ya que se cree que al alcanzarlas se aseguraría una vida feliz y exitosa.

Situándonos en la realidad, la vida no es así de fácil, incluso antes del momento de la fecundación inicia una lucha por sobrevivir que se complejizará y mantendrá en movimiento hasta el último día de nuestras vidas. A pesar de que todos compartimos esta situación de desventaja (ya que nadie se libra de la muerte), hay algunos que dedican su vida a lograr lo que se proponen y disfrutar del éxito, ¿Por qué los demás no?

Causas hay muchas, algunos les llaman: suerte, destino, dones excepcionales, mejor nivel socioeconómico que facilitó el camino, mejores relaciones o como se dice comúnmente “palancas”, etc. Si bien el éxito se debe a un sinnúmero de factores conscientes e inconscientes, es interesante darse cuenta de que pocas personas lo relacionan con esfuerzo, dedicación y constancia. Con esto no sólo me refiero a lo que mucho se ha dicho sobre la importancia de tener objetivos claros y trabajar en ellos.  Cuando hablo de esfuerzo, dedicación y constancia me refiero a un modo de relación con el mundo y con uno mismo, en el que no se renuncia tan fácil a aquello que se desea.

La palabra éxito proviene del latín exitus que significa salida, fin y resultado. Tiene que ver con terminar algo que se ha empezado, con llegar hasta la meta, sin importar si todo salió o no como esperábamos. Socialmente lo relacionamos con conseguir los resultados deseados, pero más bien tiene que ver con no desistir. La desilusión siempre está presente, nunca lograremos exactamente lo que queremos porque es imposible, sin embargo, llegar a la meta ya es bastante porque no es fácil.

Entonces, aquellas personas famosas por ser los mejores en alguna disciplina, por ser deportistas de alto rendimiento, por ser grandes empresarios o científicos reconocidos, seguramente son personas disciplinadas y dispuestas a no renunciar a su deseo. Seguramente también, a pesar de sus logros siempre hay algo que no ha salido como esperaban y aún así han insistido. Ahí está una de las diferencias entre los que se quedan en el camino y los que continúan; los primeros asumen que el éxito tiene que ver con llegar hasta el final, desde correr un maratón hasta formar una familia, los demás prefieren no intentarlo, esperan a que llegue el momento ideal (que nunca llegará) o renuncian a su deseo poniendo miles de pretextos.  Si bien es cierto que el aparato psíquico es gobernado por fuerzas inconscientes que escapan de nuestro control, también es cierto que la voluntad existe y gracias a ella son posibles muchas de las cosas que disfrutamos.

Claudia Rodríguez Acosta

Psicoanalista