ADIÓS VACACIONES

¡ADIÓS VACACIONES!

El día de hoy, miles de estudiantes regresan a la escuela después de un periodo vacacional de varias semanas. Aunque en su mayoría son niños y adolescentes, este cambio de dinámica impacta también en la vida de los adultos, por ejemplo: hay más tráfico, gastos, reorganización del tiempo y de las funciones, etc. El retorno a la escuela no siempre es fácil, así como tampoco lo es dejar ir las vacaciones, ¿por qué?

Las vacaciones, los fines de semana, los días festivos tienen que ver principalmente con un modo de funcionamiento en el que se pretende evitar en todo momento el displacer, esto es, se busca una satisfacción inmediata y continua, por ejemplo: dormir, comer, beber sin límites ni exigencias que lo impidan. Es inevitable imaginar este estado como ideal, sin embargo, si se prolongara, sería peligroso ya que quedaríamos atrapados en un placer engañoso que tarde o temprano nos conduciría a la muerte. A diferencia de lo que muchas veces se piensa, el placer sólo es posible mientras exista un límite, las vacaciones se disfrutan gracias a que no son eternas.  Muchos estudiantes, a pesar de añorarlas, también hablan de momentos de aburrimiento y hastío al “no tener nada que hacer”.

El regreso a la escuela, es un regreso a los horarios, exigencias y tareas, es un recordatorio del límite impuesto por la realidad, es incluso una búsqueda de placer pero de un modo más complicado y menos peligroso. Estudiar  y trabajar también son formas de obtener satisfacción, ¿cómo? pensando, socializando, imaginando, creando y construyendo. Esto requiere mucho más esfuerzo pero a su vez conlleva menos riesgos. Despedirse de las vacaciones, cuesta trabajo, pero sólo hacen falta unos días para retomar el ritmo de vida en el que las obligaciones son parte de lo cotidiano.

Entonces, ¿por qué hay personas que prefieren “no hacer nada” o a quienes les cuesta demasiado atravesar el puente entre las vacaciones y el regreso a la escuela o al trabajo? Razones hay muchas, habría que revisar cada caso. Lo cierto es que en el funcionamiento mental no todo es tan simple,  Freud pronto supo que no siempre se busca el placer, existe algo que va más allá dentro de la psique. Hay personas que parecen tumbarse o ser jaladas por una fuerza que les impide disfrutar del trabajo y  del estudio; cuando aparecen este tipo de síntomas es recomendable acudir a psicoterapia. En estos casos, habrá que descifrar  por qué  en lugar de buscar el bienestar, parece buscarse lo contrario.

 

Claudia Rodríguez Acosta

Psicoanalista